Mostrando entradas con la etiqueta whatsapp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta whatsapp. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de diciembre de 2014

Del hombre dios

Pero que no te asuste el título, que este post no habla de Nietzsche y su propuesta de superhombre. En todo caso de la diosa de la Misericordia del budismo chino. Porque en el día a día ¿quién no se ve abocado a realizar multitud de tareas a la vez? 

Y no me refiero sólo al ciberentorno, con la perversión de tener que subir a todas las redes sociales la misma aportación ¡como si no estuviésemos todos relacionados con las mismas personas en cada una de ellas! Por supuesto también nos ocurre en el mundo tangible:  en el trabajo, con molestas reuniones que  no podemos procrastinar y en las que estamos pensando qué formato daremos al informe que ya ayer tendríamos que haber entregado, mientras esperamos impacientes el momento de chequear el Whatsapp con nuestra amiga que está en pleno divorcio. Por no hablar del hogar, donde el vivir acompañados nos obliga a estar en varias cosas a la vez, las propias y las que implican a los demás.

Viviendo así nos creemos personas más importantes, porque nada funcionaría sin nuestra aportación. Y es que el cerebro está programado para retroalimentarse positivamente ante la presencia de múltiples estímulos. A sentirse bien respondiendo a los retos… Sólo hasta cierto punto. Y nosotros rebasamos todos los días ese punto. Porque está demostrado que realizando las tareas de una en una el resultado de cada una de ellas es mucho mejor. No lo digo yo, lo dicen los estudios. Así que la próxima vez que tu atención se diluya en 5 acciones distintas párate un instante, prioriza, y dedica tu atención sólo a una de ellas durante el tiempo preciso para desarrollarla tan bien como seas capaz. Después pasa a la siguiente.

Pero como dice el dicho, “haced lo que digo, no lo que hago”: porque a mi cerebro traidor también le gusta sentirse importante, ¡y me engaño con el multitasking!