Hay multitud de
clasificaciones que dividen a las personas en dos categorías opuestas. La que
te propongo hoy es: personas que se marchitan día a día porque viven pendientes de
lo que no son, y otras que florecen porque son conscientes de lo que sí son. Sabemos
que una de las posturas sólo acarrea desventajas. Entonces, ¿por qué hay
personas que permanecen en ella? ¿Por qué hay momentos de nuestra vida en que
sólo apreciamos lo que no hemos llegado a ser? Creo que, al igual que ocurre
con la depresión o el cáncer, hay una predisposición genética, pero sólo en
algunas personas los genes implicados se ponen en funcionamiento activados por
factores medioambientales (es lo que se denomina “epigenética”). Pero a
diferencia de los que sufren estas dos terribles enfermedades, aquellos que se
mustian pendientes de lo que no son tienen en sus manos las herramientas para
evitarlo, más allá de que la lotería de la genética les haya jugado una mala
pasada. Y ¿por qué no dejan atrás su toxicidad? Probablemente porque llevan
tantos años viviendo así, que no saben cómo salir de ella. Es más, es posible
que ya se hayan acostumbrado a ese malestar y piensen, erróneamente, que es una
parte intrínseca de su personalidad. Como ese amigo soltero que muchos tenemos,
que ha llegado a creer que sus manías le hacen ser quien es, y por eso los
demás debemos aceptarle aunque no se esfuerce por superarse.
Hay demasiadas personas
desgastándose, incapaces de disfrutar de lo bueno que les ofrece la vida, sin
aprovechar toda su potencialidad, porque sobrevaloran lo que no son, y
consecuentemente subestiman lo que sí son. Quizás eres uno de ellos, o has estado
inmerso en ese pensamiento alguna vez. La estupenda noticia que te doy es
que tiene solución, y que está en tus manos: día a día, poco a poco, aprende a
amarte con tus defectos y tus virtudes. Eso no significa que debas resignarte a lo que puedes mejorar,
pero sabiendo que es una batalla que se gana a largo plazo, que durar toda la vida porque cuando consigues mejorar algo, descubres que hay más cosas que te gustaría cambiar.
En última
instancia tú eres lo que eres cuando nadie está mirando. Estudia tus límites y
te sorprenderás al descubrir que eres capaz de llegar mucho más lejos de lo que
piensas hoy. Y sobre todo, atrévete a ser tú mismo. Siempre habrá personas a
las que no les caerás bien: ¿además vas a concederles el privilegio de poner en
duda todo lo que eres capaz de ser?
(Imagen: fotolog.com)
