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jueves, 9 de julio de 2015

Eres lo que eres cuando nadie está mirando.

Hay multitud de clasificaciones que dividen a las personas en dos categorías opuestas. La que te propongo hoy es: personas que se  marchitan día a día porque viven pendientes de lo que no son, y otras que florecen porque son conscientes de lo que sí son. Sabemos que una de las posturas sólo acarrea desventajas. Entonces, ¿por qué hay personas que permanecen en ella? ¿Por qué hay momentos de nuestra vida en que sólo apreciamos lo que no hemos llegado a ser? Creo que, al igual que ocurre con la depresión o el cáncer, hay una predisposición genética, pero sólo en algunas personas los genes implicados se ponen en funcionamiento activados por factores medioambientales (es lo que se denomina “epigenética”). Pero a diferencia de los que sufren estas dos terribles enfermedades, aquellos que se mustian pendientes de lo que no son tienen en sus manos las herramientas para evitarlo, más allá de que la lotería de la genética les haya jugado una mala pasada. Y ¿por qué no dejan atrás su toxicidad? Probablemente porque llevan tantos años viviendo así, que no saben cómo salir de ella. Es más, es posible que ya se hayan acostumbrado a ese malestar y piensen, erróneamente, que es una parte intrínseca de su personalidad. Como ese amigo soltero que muchos tenemos, que ha llegado a creer que sus manías le hacen ser quien es, y por eso los demás debemos aceptarle aunque no se esfuerce por superarse.
Hay demasiadas personas desgastándose, incapaces de disfrutar de lo bueno que les ofrece la vida, sin aprovechar toda su potencialidad, porque sobrevaloran lo que no son, y consecuentemente subestiman lo que sí son. Quizás eres uno de ellos, o has estado inmerso en ese pensamiento alguna vez. La estupenda noticia que te doy es que tiene solución, y que está en tus manos: día a día, poco a poco, aprende a amarte con tus defectos y tus virtudes. Eso no significa que debas resignarte a lo que puedes mejorar, pero sabiendo que es una batalla que se gana a largo plazo, que durar toda la vida porque cuando consigues mejorar algo, descubres que hay más cosas que te gustaría cambiar. 
En última instancia tú eres lo que eres cuando nadie está mirando. Estudia tus límites y te sorprenderás al descubrir que eres capaz de llegar mucho más lejos de lo que piensas hoy. Y sobre todo, atrévete a ser tú mismo. Siempre habrá personas a las que no les caerás bien: ¿además vas a concederles el privilegio de poner en duda todo lo que eres capaz de ser?

(Imagen: fotolog.com)