Los adeptos al SEO me darán la
enhorabuena por este titular, que corresponde exactamente al asunto sobre el
que quiero charlar contigo hoy. Está relacionado con el post anterior,
"Decisiones con futuro", donde te animaba a que tomes decisiones como método para aprovechar
bien el tiempo.
En general todos creemos que
controlamos lo que depende de nosotros, por ejemplo lo que elegimos para comer
en un restaurante; y que no controlamos lo que está fuera de nuestro alcance,
como el clima. Estas posturas nos tranquilizan en las dos situaciones. Si
controlo lo que está a mi alcance es porque soy libre de decidir, y decido con
inteligencia. Si acepto como inevitable lo que está fuera de mi alcance, no me
sentiré frustrado por lo que me depare el azar. Sin embargo no siempre nos
tomamos las cosas con tanta sangre fría. ¡Cuántas veces nos lamentamos por
sucesos que están absolutamente fuera de nuestro control! Y lo que es más grave,
¡cuántas veces dejamos de controlar lo que está a nuestro alcance, para
lamentar luego las consecuencias!
Te animo a que empieces hoy mismo a ser
consciente de las cosas que dependen únicamente de ti, de tu voluntad y tus
ganas. Es el comienzo para tomar un mayor control sobre tu vida, ser más
consciente de ella y por lo tanto tener más probabilidades de ser feliz.
También te animo a que
dejes de preocuparte por lo que no esté en tus manos. Aprende a
asumir que hay cosas que dependen de ti, en las que puedes y debes influir, y
otras que no. Un buen ejercicio es hacer una breve meditación un par de veces al día, repasando
las decisiones que estás tomando, y si dependen enteramente de tu elección o están mediatizadas por factores
externos. Muchas de estas últimas resultan ser no muy buenas decisiones, y nos
excusamos en que no dependían por completo de nosotros. Sin embargo la manera
de afrontarlas, de llevarlas a cabo, sí que ha sido exclusivamente nuestra
responsabilidad. Así que incluso en lo que no está enteramente en tus manos, tienes
un margen de responsabilidad, la de controlar cómo tomártelo, que no es poco, ¿no
crees?
