Pero que no te asuste el título, que este post no habla de Nietzsche
y su propuesta de superhombre. En todo caso de la diosa de la Misericordia del
budismo chino. Porque en el día a día ¿quién no se ve abocado a realizar multitud
de tareas a la vez?
Y no me refiero sólo al ciberentorno, con la perversión de
tener que subir a todas las redes sociales la misma aportación ¡como si no
estuviésemos todos relacionados con las mismas personas en cada una de ellas! Por
supuesto también nos ocurre en el mundo tangible: en el trabajo, con molestas reuniones que no podemos procrastinar y en las que estamos
pensando qué formato daremos al informe que ya ayer tendríamos que haber
entregado, mientras esperamos impacientes el momento de chequear el Whatsapp
con nuestra amiga que está en pleno divorcio. Por no hablar del hogar, donde el
vivir acompañados nos obliga a estar en varias cosas a la vez, las propias y
las que implican a los demás.
Viviendo así nos creemos personas más importantes, porque
nada funcionaría sin nuestra aportación. Y es que el cerebro está programado
para retroalimentarse positivamente ante la presencia de múltiples estímulos. A
sentirse bien respondiendo a los retos… Sólo hasta cierto punto. Y nosotros
rebasamos todos los días ese punto. Porque está demostrado que realizando las
tareas de una en una el resultado de cada una de ellas es mucho mejor. No lo
digo yo, lo dicen los estudios. Así que la próxima vez que tu atención se diluya
en 5 acciones distintas párate un instante, prioriza, y dedica tu atención sólo
a una de ellas durante el tiempo preciso para desarrollarla tan bien como seas
capaz. Después pasa a la siguiente.
Pero como dice el dicho, “haced lo que digo, no lo que hago”:
porque a mi cerebro traidor también le gusta sentirse importante, ¡y me engaño
con el multitasking!
